Parezco tonta, andando de aquí para allá y de allá para acá. Se me escapa la sonrisita tonta y tonta, tonta me quedo. Ahora me dedico a leer libros feministas y a fumar pitillos rosas. ¿Qué tendrá el rosa? ... Ummm, qué tendrá... EN FIN, los folios que llevo a la facultad son rosas, dejé olvidado el bic bic para empuñar mi precioso bolígrafo de corazones de Ágatha, adivinan de qué color... pues en rosa.
La vida en rosa. Todo se ve mucho más bonito, cuando el corazón lo tienes rosa y las ideas... verdes.
En fin, ¡la Vie en rose!
No es esto lo que quería contar, pero era necesario que supieran el estado en el que me encuentro: Pletórica, como hace mucho que no lo estaba. No sé bien el porqué de esta felicidad tan repentina a la vez que repleta, sinceramente me da un poco de asco amí misma.

Lo que iba a contar, que se me va y no lo digo: ¿Qué tendrá Cadi?, que a todas nos gusta.
Son muchas las madres que nos dicen: "Si es gaditano no te fíes", y claro tu piensas que el salero, la alegría, la guasa lo pueden todo. Pero siento decirte, querida, que no.
Tengo varias amigas que han tenido relaciones con gaditanos y llegado a la conclusión de que hay tres tipos de comportamiento hacia ellos:
En primer lugar esta la amiga que desea con todas sus fuerzas liarse, acostarse, en fin, meter cuello a un gaditano. Simplemente por el cachondeo que supone haber probado lo que viene siendo la geografía andaluza. Todo esto son hechos verídicos:
En medio de una discoteca, mi amiga "Íntima" (llamémosla así), le pregunta a un rubio: "¡Hola! ¿de dónde eres?", el responde: " De Cadi chiquilla". Acto seguido e insisto en la veracidad de los hechos, mi amiga Íntima, le planta un beso en toda la boca, se da la vuelta y me dice: "¡¡¡Ya he besado a un gaditano!!!". Lamentablemente cierto, pero divertido de ver y más de vivir.
El segundo lugar, lo ocupa aquella que ha mantenido cierta relación con gaditanos, algún tiempo.
Por circunstancias de la vida, el gaditano no te hace tanta gracia como te la hacía en un principio. Y viene la fase de: "Con el me sentía tan bien y me hacía reír tanto". Claro, tras esto, tu estas en casa viendo la televisión con ella y sale una chirigota por Canal Sur, luego escuchas a Loquillo con su "Chiquilla" en la radio, tienes que dejar de decirle "iya", "shoshete"... y ándate con mil ojos, para que tu amiga no sufra. Dejar las chirigotas a un lado, para cuando disfrutes de intimidad y ella no esté delante. Porque sino verás como la pobre entristece la cara... Un gaditano marca mucho. Te lo digo yo.
Y por último, estamos aquellas que conocemos a algún chico de Cádiz. Pero tenemos la esperanza de que al considerarse ellos mismos "no gaditanos", sino de su pueblo, resultarán menos, como decirlo ¿cabrones?. En fin, tontas de nosotras, espero que sea así.
Lo de cabrones, no se ofendan, pero no es por todos, no pretendo generalizar. Sólo hablo de lo que me ha tocado vivir, en esta corta pero intensa vida. Lo que pasa, es que nunca he soportado a los hombres que con las gracias te camelan (palabras de mi ChinaItana), para luego dejarte con la misma gracia.
Evidentemente, personalmente, no me la hace.
La vida en rosa. Todo se ve mucho más bonito, cuando el corazón lo tienes rosa y las ideas... verdes.
En fin, ¡la Vie en rose!
No es esto lo que quería contar, pero era necesario que supieran el estado en el que me encuentro: Pletórica, como hace mucho que no lo estaba. No sé bien el porqué de esta felicidad tan repentina a la vez que repleta, sinceramente me da un poco de asco amí misma.

Lo que iba a contar, que se me va y no lo digo: ¿Qué tendrá Cadi?, que a todas nos gusta.
Son muchas las madres que nos dicen: "Si es gaditano no te fíes", y claro tu piensas que el salero, la alegría, la guasa lo pueden todo. Pero siento decirte, querida, que no.
Tengo varias amigas que han tenido relaciones con gaditanos y llegado a la conclusión de que hay tres tipos de comportamiento hacia ellos:
En primer lugar esta la amiga que desea con todas sus fuerzas liarse, acostarse, en fin, meter cuello a un gaditano. Simplemente por el cachondeo que supone haber probado lo que viene siendo la geografía andaluza. Todo esto son hechos verídicos:
En medio de una discoteca, mi amiga "Íntima" (llamémosla así), le pregunta a un rubio: "¡Hola! ¿de dónde eres?", el responde: " De Cadi chiquilla". Acto seguido e insisto en la veracidad de los hechos, mi amiga Íntima, le planta un beso en toda la boca, se da la vuelta y me dice: "¡¡¡Ya he besado a un gaditano!!!". Lamentablemente cierto, pero divertido de ver y más de vivir.
El segundo lugar, lo ocupa aquella que ha mantenido cierta relación con gaditanos, algún tiempo.
Por circunstancias de la vida, el gaditano no te hace tanta gracia como te la hacía en un principio. Y viene la fase de: "Con el me sentía tan bien y me hacía reír tanto". Claro, tras esto, tu estas en casa viendo la televisión con ella y sale una chirigota por Canal Sur, luego escuchas a Loquillo con su "Chiquilla" en la radio, tienes que dejar de decirle "iya", "shoshete"... y ándate con mil ojos, para que tu amiga no sufra. Dejar las chirigotas a un lado, para cuando disfrutes de intimidad y ella no esté delante. Porque sino verás como la pobre entristece la cara... Un gaditano marca mucho. Te lo digo yo.
Y por último, estamos aquellas que conocemos a algún chico de Cádiz. Pero tenemos la esperanza de que al considerarse ellos mismos "no gaditanos", sino de su pueblo, resultarán menos, como decirlo ¿cabrones?. En fin, tontas de nosotras, espero que sea así.
Lo de cabrones, no se ofendan, pero no es por todos, no pretendo generalizar. Sólo hablo de lo que me ha tocado vivir, en esta corta pero intensa vida. Lo que pasa, es que nunca he soportado a los hombres que con las gracias te camelan (palabras de mi ChinaItana), para luego dejarte con la misma gracia.
Evidentemente, personalmente, no me la hace.
Un gusto.


