Uno no sabe cuando se enamorará, dónde, cómo ni de quién.
A todos nos han roto el corazón alguna vez pero que adictivo resulta el juego del amor.
Parece ser que siempre se acaba perdiendo, pero el qué... diréis “a la persona”. No creo que quien concibiese el amor contemplase esa posibilidad.
Yo recuerdo el primer beso, la primera vez que me cogiste la mano, como me obligabas a comer palomitas y el momento exacto en el que pusiste el brazo encima para abrazarme por primera vez.
Pueden hacerte el corazón añicos, pero que más da si mientras tanto fuiste la persona más feliz. La felicidad al igual que el amor sería algo efímero, pero los recuerdos para bien o mal, perviven.
El amor, el juego dónde poder perder. Sin embargo, estaría dispuesta a perderlo todo si de ello dependiese el segundo justo dónde ambos nos miramos, mientras comprendo que no existiría lugar alguno en el que pudiese sentir la mitad de lo que siento entonces.
Besitos
