
El diseño de todo lo que ves es casi perfecto, atrás quedaron los penes de goma con las venitas marcadas, ahora puedes disfrutar de consoladores de lo mas glam, con formas aerodinámicas y colores de lo más chic.
Esta página es como una boutique del sexo en la que no falta detalle. Así que para San Valentín los que tenéis pareja ya tenéis una opción más, hay unos vibradores a distancia bastante económicos que podrían estar bastante bien. Y para los que estáis solos pero os encanta jugar al solitario, podéis daros un caprichito. Me encanta el simulador de sexo oral para chica y la muñeca vibradora Kokeshi. Para ellos, “Man Eaters”, un monstruo come hombres, un vibrador de diseño superdivertido de tres velocidades que puede hacer las delicias de los mas juguetones.
Pero si algo me ha dejado boquiabierta es el INEZ Gold by Lelo. Un consolador precioso, es inquietantemente atrayente, hasta Frodo se moriría por probarlo. Y digo Frodo, porque el juguetito esta bañado en oro de 18 kilates. La calidad se paga y si boquiabierta me quedé con lo bonito que es, estupefacta me sentí cuando vi que podías adquirirlo por la insignificante friolera de 7.500 euros. Vale que el juguete tenga cinco modos de estimulación, que te guste el contacto frío-calor, que no haga ruido, que te proporcione dos horas de continuado placer y que lleves más oro encima que un patriarca gitano. Pero, ¿7.500 euros?. Será que soy pobre pero es inevitable preguntarse si lo tienes que guardar como oro en paño (nunca mejor dicho) para transmitirlo de generación en generación?. De todas formas, mi cumpleaños es a final de mes, asi que no diré que no, si tenéis semejante detalle. Cuando deje de funcionarme o me canse de él, podré hacerme unos pendientes la mar de salaos.

Espero haber sido de ayuda para que todos disfrutéis de San Valentín y por favor que a los chicos se les vaya de la cabeza la idea de que los juguetes eróticos son sustitutivos de los hombres. Son juguetes simplemente para pasarlo bien y también compartir en pareja. Yo no cambiaría el tacto y el morbo que puede producirme un chico por un consolador.


