Estoy algo ausente, lo sé. No os quejéis, llevo una vida ajetreadísima. Entre mi estancia en Los Hamptons y los cocktails que me tomo por NY, estoy que no paro.No voy a dar explicaciones, esto es como la típica conversación que se da cuando te encuentras a alguien que no quieres ver, ya sabéis de qué hablo:
Fulanito: ¡Hola!, ¿qué tal?, estás muy guapa...
Tú: ya, la verdad es que estoy estupenda... ¿tu como estas?... pero la verdad es que no me importa una mierda.
Fulanito: pues bien, liao con el trabajo, de aquí pá allá ya sabes, ¿y los estudios?
Tú: si ya se, los estudios de puta madre no ves que llevo ya dos meses sin vida social, lo más guay que hago es tomar Redbull y sentir como me va a dar un derrame cerebral de un momento a otro.
Fulanito: ¡qué bien!, tú siempre has sido muy lista, te has sacado ya el coche?
Tú: puesssssss no (sonidito de grillos).
Fulanito: ¿A qué esperas mujé?
Tú: A que te calles la puta boca... quizás.
Cuando vas sola, hay un remedio infalible. Hacerte la longuis. Tú tan pancha te pones a leer la publi del Eroski como si se tratase del mismísimo Crimen y Castigo, o miras tu móvil haciendote la interesante. Yo he llegado a hacer una cosa mucho más heavy, hacer como la que habla por teléfono para no pararme. Pero claro, esto es una práctica de riesgo, ya que si por mano de pecao (como diría mi santa madre), te llaman, quedas como una autentica lerda.
Estas practicas pueden servirte cuando se trata de un conocido. Pero amiga, cuando fulanito en cuestión es un ex, la cosa cambia. Aunque digáis que no, nos ponemos tontacas y nerviosillas. Aún no he conocido mujer que se tope con un ex y pase de él completamente. Así que acabamos teniendo estas conversaciones tan odiosas.
Lo cual me hace recordar que un día estaba yo tomándome un café, una cosa llevó a la otra y la China me lió. Ya sabéis que los chinos a parte de una raza cruel son muy listos. Si a eso, le sumas que mi China vive en el Almanjáyar, el barrio más chungo de Granada, pues obtienes el escombro social que es mi amiga. Que yo la quiero igual y que no me la toquen porque yo por ella MA-TO, pero no neguemos la evidencia.
Total, acabamos muy piripis en una disco y me topé con... ¡PURITANO PARA MAYORES DE 18!. El mismo, claro, yo no daba crédito y entre lo aturdida que estaba por las cervezas y que mi móvil estaba en el ropero no pude poner en práctica mi táctica del despiste. Me confieso, estuve lenta y tuve una conversación de estas para después decirle chaito. No sé cómo es capaz de hablarme, creo que es algo masoca. La última vez que hablé con él le dije que íbamos a dejar de tener contacto porque ahora hacía tapetes de ganchillo y estaba la mar de ocupada con los encargos que me hacían mujeres de Marbella. Así se lo solté, el me dijo que era mi decisión y que quería que fuese feliz ¿Hola?.
Definitivamente, tengo un imán para la gente raruna.